Tu pareja no cambiará. Mucho menos lo hará porque seas «buena chica». Todo lo contrario, ser «buena chica» reforzará la conducta violenta de tu agresor, porque a través de ella habrá alcanzado su objetivo: dominarte.

Tu pareja no cambiará. Mucho menos lo hará porque seas «buena chica». Todo lo contrario, ser «buena chica» reforzará la conducta violenta de tu agresor, porque a través de ella habrá alcanzado su objetivo: dominarte.